Viernes, 17 Agosto 2018

Deltebre Zampón

El pasado 22 de Agosto, el menda todavía estaba de vacaciones, y para culminarlas opté por un finde cerquita en el que poder combinar  naturaleza, bicicleta y gastronomía en pareja. La opción elegida fue el Delta del Ebro, donde el tiempo acompañó y su gran cantidad de rutas establecidas y acondicionadas, unidas al nulo desnivel, nos permitió realizar más de 110Kms de ruta en dos días disfrutando de un paraje muy especial.
El.primer día fue bastante corridito, despues de comer y preparar los bártulos, nos encaminamos dirección a Deltebre, donde habíamos reservado un apartamento rural muy chulo El Petit Hotel, perfectamente acondicionado, con nevera y placa de cocina para salir del paso. Algo bueno que tiene este destino es que esta a escasa hora y media de camino de casa, lo que es de agradecer cuando sólo cuentas con un fin de semana para aprovechar. La dueña de los apartamentos, la Fina, estaba curtida en su papel de anfitriona y nos organizó el fin de semana en un plis, dándolos todas las indicaciones para llegar, comer y disfrtutar en toda la reserva natural. Por lo tanto, el primer dia fue de visita al pueblo (nada que ver excepto algun bar) y petit homenaje ;-)
A la mañana siguiente, con ayuda del GPS y de las indicaciones de 'la Fina', tomamos el primer transbordado que pillamos para pasar desde nuestra parte de isla a la inferior en Sant Jaume d'Enveja. {swf}20080822_Deltebre_01{/swf}Resultaba sencillo llegar hasta los destinos gracias a la gran cantidad de caminos que surcan el delta. Los habian de todos los tipos, compartidos con más vehículos, de tierra, asfaltados, etc. Basicamente se trataba de seguir a lo largo de los canales, en los que normalmente se dibujaba un camino a ambas partes.
Ni que decir tiene, que no pudimos resistir la tentación de llevarnos un poquito de arroz para ver si en Castellón crece (ya se saabe... con tanta aguaaaa)
Y así fue como llegamos a la laguna de l'Encanyissada, deteniéndonos en cada mirador que pillábamos en el camino.
 Hay que volver a felicitar a estos catalanes porque han acondicionado el parque estupendamente para poder ser recorrido tanto a pie, como en bicicleta o a motor. Las rutas estan perfectamente marcadas y cada poco tiempo nos encontramos miradores y paneles informativos con datos relativos a la reserva.
Alli mismo, en el restaurante de l'Encanyissada, pudimos disfrutar de un almuerzo a base de anguilas, y es que tenemos que tener en cuenta, que aunque nos vanagloriemos de nuestro 'All i Pebre', en la actualidad la mayor parte de estos animalicos vienen de aqui, asi que, qué duda cabe de que la cocinan tan bien o mejor que en la albufera? Tambien hay que agradecer que cada mirador se encontraba techadito, lo que se agradece tanto cuando llueve como cuando el sol arrea de lo lindo. Y no podemos dejar de mencionar, que en los miradores, a su vez, tambien habia un aparcamiento de bicicletas. Igual me estoy pasando, pero acostumbrado a que nos tengan tan olvidados a los ciclistas en nuestra provincia, esto me parecía un derroche de atenciones jamás experimentado.
De l'encanyissada sguimos por la rutica a buscar la siguiente laguna, la de la Tancada, tocando de refilón en Poble Nou del Delta.
Y de camino, una higuera nos hizo el alto y al ver lo cargadita que estaba sentimos la necesidad de arrearnos un buen postre. Fue lo peor que podimos haber hecho. Los mosquitos, al ver que nos zampábamos su fuente de alimento me picaron hasta por encima del maillot, y que conste que me había dado de repelente por todas las partes visibles, pero eso que habita en aquellos humedales no son mosquitos, deben ser algun tipo de descendiente de diplodocus sin clasificar, porque eran de 'a palmo'.
  Asi fue como huyendo de aquellas bestias indomables, llegamos hasta la costa, en concreto hasta la playa del Eucaliptus que nos había recomendado nuestra anfitriona. Se trataba de una playa muy tranquila (bueno, teniendo en cuenta que alli no vimos de normal más de 5 personas en cada playa, esta sería de las bulliciosas), acostumbrados al Levante, con una gran extensión y que sugería una tranquilidad especial, ya que parecía terminar el mundo porque no se veía nada más allá. Y es que, repito, acostumbrados a nuestras playas cargadas de hormigón, sorprende ver una sin hoteles pegados a la arena.
Ahora la tripa ya reclamaba nuevas atenciones, y al no tener ningun transbordador cerca, nos tocó subir de nuevo a Sant Jaume d'Enveja para pasar al otro lado y seguir la carretera (no nos dimos cuenta que habia un carril en la otra parte) hacia el embarcadero de la Isla de Buda, donde nos recomendó, esta vez Pedro, un zampón de élite, que comiéramos en casa Nuri.
Y nosotros, siguiendo las enseñanzas de tan magnánimo miembro fundador, allá que llegamos para arrearnos unos mejillones de la zona, una 'esqueixada' que estaba de muerte y un arrocito a banda con su banda (Nada que ver con la del Oliva, pero con una banda muy buena, y una salsita espectacular).
Todo bien regadito con unas cervecitas fresquitas y un, aun más fresquito, cava. Hasta nos arreamos un cubata y todo!, y eso vestidos de romanos, así que imaginad el percal con la gente que nos veía. Seguramente pensarían de dónde habían salido esos dos energúmenos.
Con la panza llena nos acercamos hasta la playa de Riumar para bajar la jartá y ya con menos sol fuimos emprendiendo la vuelta a casa, esta vez por el carril habilitado.
De nuevo volvimos a agradecer la existencia de un tramo estupéndamente habilitado y señalizado, y de nuevo volvimos a echar en falta este tipo de infraestructura de coste insignificante en nuestra zona. {swf}20080822_Deltebre_02{/swf}
La luz se iba apagando poco a poco, y de camino a casa disfrutamos de nuevas vistas con el atardecer, lo que confería un nuevo toque romántico a la ruta.
A la vuelta al apartamento, recuento de picadas y de nuevo a buscar el pueblo, esta vez más animado que la noche anterior. En concreto repetimos en el Bar restaurante Nicanor, donde volvimos a darle a la cervecica y alguna que otra cosita. Despues, visto que el macroconcierto House con más de 5000 personas no era lo nuestro, nos volvimos a descansar, que ya tocaba.
A la mañana siguiente preparamos la maletas y de nuevo, 'la Fina' nos cambió la ruta inicial, recomendándonos que fuésemos hacia la parte norte, al port del Fangar y a l'Ampolla, y de nuevo encontramos una ruta habilitada que nos llevaría hasta alli.
Volvimos a disfrutar de un paisaje precioso, rodando entre arrozales y sin ninguna complejidad, y al final llegamos al port del Fangar, donde los cultivos de arroz se unían con el mar, donde se olía la vida y se podía disfrutar de una gran variedad de aves a pocos metros de nosotros.
La ruta, en una ocasión, discurria por una carretera que separaba el mar del agua dulce, y me impresiónó poder disfrutar de la vista del mediterráneo a un lado y a pocos metros los arrozales y gran cantidad de agua dulce brotando de las innumerables compuertas que los inundaban. {swf}20080822_Deltebre_03{/swf}
La única zona en la que tuvimos que bajarnos de la bici fueron unos 200 metros en la zona de les Olles, pero hasta eso fue gratificante.
Poco despues llegamos a la Ampolla, donde volvimos a dar rienda suelta a nuestros deseos más arcanos... (entiéndase comer) en una bocatería al lado del puerto y tras una siesta en una de las calas cerca de Cap-Roig, iniciamos el camino de vuelta a por el coche. El finde tocaba a su fin.
Siguiendo las instrucciones de nuestra anfitriona fuimos a buscar la Plaza de Toros Infrahumana (visita obligada en la Cava), y es que eso que se ve en la foto no es una obra, se trata de una auténtica plaza de toros a base de andamios y cabirones de madera que lleva instalada años en el mismo sitio. Era impresionante ver gente subida porque parecía que se iba a desmontar en cualquier momento. UUuuuf!
En fin, voy a buscar el track para colgarlo, pero incluso sin ninguna información podéis pillar la bici y a disfrutar con la muchachada!