Martes, 11 Diciembre 2018

Transmaestrazgo 2008, día II

Tras haber debilitado a los Torremundo haciendo uso de mi táctica de agotamiento por falta de sueño a base de ronquidos, iniciamos la mañana lo mejor que pudimos desayunando más bien tarde (muy a nuestro pesar).
Ruba nos mostró de donde saca las energías, y es cierto que cada preparado de mejunje que se preparaba a base de galletas, cacao y cualquier elemento dulce que pillara, debia tener, por lo menos, unos cuantos centenares de Kcalorias. ;-)
Hoy nos tocaba llegar hasta Ares del Maestre, asi que nos pusimos a disfrutar de una pista en buenas condiciones hasta Morella, donde hicimos nuestra entrada triumfal.{swf}20080815_Transmaestrazgo_09_sinAudio{/swf}
Aprovechamos para darnos una vueltecita por la capital dels Ports, pero viendo que estaba a reventar de visitantes, nos fuimos hacia la parte baja (cada uno atajó por donde y cómo pudo) y buscamos un bareto en las afueras donde hacer una comida rapidita para poder proseguir con ánimos renovados.
Aprovechando que Campagnolo y Ruba conocían un bar en la salida del pueblo, allá que aterrizamos, para zamparnos unos bocadillos bien buenos y disfrutando de la traquilidad que nos brindaba aquella terracita (quizas demasiada, porque habia veces que parecia que nos habían abandonado).
Bueno! ya con la panza llena, seguimos arreando a buscar el camino, que a veces parecia desaparecer, hacia nuestro destino.
Y digo esto porque en alguna ocasión no sabíamos por donde continuaba la senda y teníamos que inventar parte del camino hasta encontrar  el GR, con tramos bastante ciclables, en ocasiones  y otros en los que más que un sendero parecía  una tortura para el ciclista.
De hecho, yo hice la mayor parte de estas zonas con la bicicleta al lado y poquito a poquito, porque si ya me costaba acostumbrarme de nuevo a la bicicleta rígida, mucho peor era llevar un muerto de 40 Kilos arrastrándose por aquellos caminos apenas transitables.
Por si esto no fuera poco, perdimos mucho tiempo caminando por sendas nada ciclables, donde era inevitable desmontarse e ir rascándose con todos y cada uno de los matojos que sembraban estas sendas.
Pero, habia que elegir, entre morirse de calor con unas mallitas largas, o lacerarse con las p*t**!! hierbecitas ;-)
Y si queríamos más emoción todavía, ahi estaban los senderos cerrados con vallas, que había que atravesar mientras las vacas y sus amigos de rebaño nos miraban en ocasiones con desinterés y en otras con cierta temeridad.
Así fue como, más bien tarde, llegamos a Ares del Maestre.{swf}20080815_Transmaestrazgo_11_sinAudio{/swf}
Cansados y sudados, lo primero que hicimos fue buscar a la dueña de la casa (CASA CONCHA) y asaltar la tienda del pueblo, que en pocos minutos vió aumentar sus ingresos justo en la misma medida en que nuestra hambre se veía saciada ;-)
Dejamos los trastos en la casa, nos dimos las merecidas duchas, repartimos las camas (en esta ocasión ya me aislaron para que no volviera a usar la técnica del ronquido) y nos vestimos para ir a buscar el Hotel de Ares, donde presenciamos el misterio de las puertas batientes.{swf}20080815_Transmaestrazgo_12_sinAudio{/swf}
Y con la panza bien llena, los carajillitos tomados y las ganas de dormir bien hechas, arreamos a descansar a casa, que aun nos quedaba la ruta más larga, la tercera etapa que teníamos que concentrar con la cuarta y que nos iba a llevar a cada uno a nuestra casa rodando más de 100Kms sin apenas descanso, pero para leer eso... tendréis que esperar, quillooooos!