Lunes, 18 Junio 2018

Transmaestrazgo 2008, día I

En verano manda la tradición arrearse una escapadita como Dios manda. Al igual que en otras ocasiones, que si uno no puede, el otro ya tenía plan, que si esto, que si aquello, cada uno hemos terminado haciendo la guerra por nuestra parte, vamos..., como el ejército de Pancho Villa, ni más ni menos. En mi caso, me apunté al plan que llevaban tiempo tramando los Torremundis, realizar la Transmaestrazgo en tres días, desde Tortosa hasta Castellón.
Aprovechando que el viernes 15 de Agosto era festivo, no hizo falta que la gente se encontrara en vacaciones para montar la ruta. El transporte fue nuestro primer escollo, ya que, si bien se puede llegar tanto en tren como en bus, ninguna de las dos opciones nos aseguraba poder cargar las bicicletas, ya que todo depende del criterio del revisor o del conductor. Gracias a BlueEagle (y a su mujer), que finalmente cambió su plaza  con  Nachopeluquero, no hizo falta alquilar un furgón y él personalmente junto con su Sra (Gloria?) se ofrecieron a llevarnos hasta el inicio de la ruta, recogiendo uno a uno a los 'paquetes', los primeros en Alcora y luego pasando por el Grao de Castellón hasta el pirulí de Benicassim. Llegamos poco despues de las 9 de la mañana a Tortosa, que nos pareció desierta, y es que hay que tener en cuenta que la gente, en vacaciones, aprovecha para dormir y no para arrearse 250Kms con la bici. Pero nosotros soms masocas y hoy tocaba hacer Tortosa - El Boixar, 59 Kms de recorrido y una ascensión acumulada de 1924 metros.
Tan pronto nos pusimos a remar, se confirmaron nuestras sospechas. El viento iba a darnos 'pal pelo'. Acostumbrado a los sopapos que mi amigo Eolo nos arreaba, lo de los años anteriores en Morella me pareció de risa. {swf}20080815_Transmaestrazgo_04_sinAudio{/swf}Al inicio de la subida nos encontramos un pelotón de ciclistas de carretera que nos indicó que no se podía subir, que hasta los profesionales se habían tenido que dar la vuelta porque el viento, además de no dejar avanzar, suponía un grave peligro, ya que cambiaba continuamente de dirección y las fuertes rachas podían echarnos de la carretera montaña abajo. Pero nosotros no teníamos mas huevos que subir, así que nos armamos de valor y empezamos a remar hasta que el viento nos obligó a poner el pié en el suelo y a caminar agachado con la bicicleta tumbada para que no se la llevara el viento. De hecho, las rachas eran tan fuertes que en las herraduras, cuando el viento soplaba a favor, nos subia sin pedalear por las cuestas.
Por suerte, una vez pasado el Mont Caro, los árboles atenuaron los efectos del viento y tras arrearnos un merecido descanso y alguna que otra pastillita de colores ( lacasitos), continuamos, esta vez disfrutando de la pista que estaba en muy buen estado. {swf}20080815_Transmaestrazgo_05_sinAudio{/swf}
  Durante la rutica no tuvimos ningún inconveniente, salvo alguna que otra parada técnica para reorganizar las alforjas y poco más.
Y asi, sin nada que alterase nuestra ruta, fuimos disfrutando de un paisaje muy distinto al que estamos acostumbrados en nuestra zona, con grandes extensiones de zona arbolada y espesa hasta llegar a Fredes, donde nos metimos en el primer bar que pillamos y disfrutamos de un agradable papeo con San Fernando y acabando con la bendición de la casalla y el moscatell.
Después del comercio, el bebercio, las heridas de guerra y la pseudo-clavada del local (donde nos atendió Frau Simpatia) y el sol conmedido, seguimos pedaleando para cubrir los siete Kms que nos restaban hasta llegar al Boixar, donde teníamos reservada noche en la casa 'La Roureda'
Lo que desconocían los Torremundis es que aun tenía una carta bajo la manga, porque a parte de la técnica del Bolo, que no ejecuté por miedo a las represalias, aquella noche gastaría la del Ronquido, para que no pudieran dormir y asi hacerles salir a la mañana siguiente con la moral por los suelos ...
Y asi, tras haber terminado de comer a las 18.00, nos dimos una vuelta por el pueblo y tres  horas y poco después estábamos preparados para seguir arreándonos otra buena cena en la casa rural, antes de hacer la tertulia en el salón de la casa y hacer bondad para poder salir prontito a la mañana siguiente, pero eso se verá más adelante....