Lunes, 18 Junio 2018

Zamponada en los Castillos de la Serra d'Irta

La Zamponada de este mes iba a ser una de las más bonitas jamás realizadas por los Zampones, una preciosa ruta circular que partía desde Penyíscola, subia a los castillos de Santa Magdalena de Pulpis y Alcalà de Xivert y volvía por la playa, pasando por diversas calas de enorme belleza por la Serra d'Irta.
El tiempo nos sonrió y nos brindó un dia medio nublado pero bien iluminado por el sol y con una temperatura idónea, pero ya de madrugada, cuando salí por la puerta de casa, al apretar el pasador de la tija, terminé rompiéndolo, así que ya estaba vendido en las bajadas trialeras por sendas, ya que por la incomodidad que supone sacar la llave allen a cada bajada, terminaría bajando con el sillín alto, y eso me iba a suponer unos cuantos piñotes montañeros ;-)
Entre unas cosas y otras, terminamos saliendo del puerto de Penyíscola casi 45 minutos más tarde de lo planeado, y al poco de empezar la subida hacia la ermita de San Antonio, Javi tuvo que parar para ajustar de nuevo el cambio mientras la mañana iba avanzando en nuestra contra.
Tras una buena subida llegamos hasta la ermita,  desde donde encontramos sin problema, aunque con bastante sorpresa, la senda que nos llevaría hasta la pista que posteriormente nos conduciría al Castillo de Santa Magdalena de Pulpis.
Y digo sorpresa porque a mitad de senda nos encontramos como a unos 100 senderistas que venían en grupo y que nos hicieron apartarnos para dejarles paso durante otro buen rato.
Si esto no nos hubiera restado suficiente tiempo, y todavía en la senda, Isente pellizcó la cámara de la rueda delantera.  Otra parada.
El terreno mejoró notablemente y siguiendo la ruta que la semana pasada habíamos tomado en la marcha de Santa Magdalena, llegamos al castillo, donde aprovechamos, unos para jalarnos el bocata que llevávamos detras y otros para hacer una siestecica,  una foto artística,  y hasta una portada para la revista ZERO, buscándose la cebolleta..., no sin antes afrontar un nuevo pinchazo de Javi y otro inconveniente técnico con la cadena de Luis.
Tras el merecido descanso tocaba deshacer unos metros el camino. Y qué manera de deshacerlo, porque la subida era de hórdago. Tanto, que nos obligó a poner el pié a tierra a todos los participantes de la Zampada.
Evaluamos las posibilidades de éxito y rápidamente llegamos a la conclusión de que teníamos que recortar la ruta, y cuanto más mejor, sino era imposible estar a las 14:30 en el restaurante donde ya habíamos encargado mesa.
Así fue como nos tiramos de nuevo al monte y nos pusimos a trepar (porque aquello era imposible de subir encima de la bici) por una sendita que atravesaba el monte desde poco antes del castillo de Alcalà de Xivert hasta la fuente d'en Canes.
No os dejéis engañar por la foto, porque parece sencilla pero no lo era en absoluto, y más adelante todavía empeoraba el tema, pero aun con esto, lo peor vino al llegar a la parte de arriba, porque empezaba un descenso trialero, que aunque era bastante ciclable y hubo quien hasta disfrutó, muchos de nosotros aprovechamos para probar el grado de dureza del terreno, y cuando digo probar la dureza me refiero a caernos sobre las piedras, arbustos y suelo, y rascarnos con todo aquello que sobresaliera de la senda.
Así que tras unas cuantas caidas llegamos a la fuente d'en Canes, donde nos lavamos las heridas y un servidor hasta aprovechó para beber del pozo, sin consecuencias negativas, al menos aparentes, para su salud.
Allí empezamos un nuevo descenso por una buena pista, pero que a raíz de un descuido en el bloqueo de la horquilla delantera, hizo que Gauss (la otra parte del equipo escoooooott) se arreara una buena 'cirera' (como dirían los de 'la terreta'), no sin provocar la chanza entre los participantes (... ten amigos para esto...)
Tras este incidente continuamos el descenso hasta la cala Casa de Carabineros y mientras disfrutábamos de la vista de la montaña, la playa, y lo que no es ni montaña ni playa (entiéndase: ciertas excursionistas de agradables encantos delanteros) iniciamos la subida hacia la torre Badum, donde nos paramos todos menos Gauss, "el embrutecido dolorido".
Seguimos por la linea de la costa distrutando, esta vez sí, sólo de las preciosas calas y la agradable vista del castillo de Penyíscola sobresaliendo en el mar hasta nuestra llegada a la ciudad, donde, de nuevo, nos reencontramos con los escursionistas de la senda de la Ermita de San Antonio a su regreso.
Gracias al recorte estudiado por Josep, llegamos a los coches poco despues de las 14:00, así que nos dimos la ducha gayolina en la playa y llegamos más o menos en tiempo al Hogar del Pescador, donde disfrutamos de un agradable papeo con la muchachada, y aqui, el menda, pudo fumarse, al fin, el cohiba que me había conseguido el otro componente del equipo escoooooott.
Pero aun faltaba algo para que el día terminara como es debido, y es que hay que recordar que estábamos en la comarca del Baix Maestrat, tierra de los helados KTC, esas lujuriosas delicias heladas para economías super desarrolladas y que sólo estan al alcance de unos pocos sibaritas con alto nivel económico. Y así es como terminamos la Zamponada, degustando un (hubo hasta quien dos) delicioso helado paseando por la playa de Penyíscola.
Bueno, pues, como siempre, una cosa por la otra. Al final, incluso con todos los inconvenientes de la ruta, disfrutamos de una fabulosa zamponada y, sin dormirnos en los laureles, ya estamos buscando un nuevo reto a desmitificar...