Sábado, 26 Mayo 2018

La Lloma que deslloma

Este sábado los cuatro fantásticos de la foto nos lanzamos en una de esas aventuras que unas veces termina bien y otras fatal, pero que en cualquier caso no dejan de sorprendernos. Josep llevaba tiempo con ganas de probar el experimento que había pintado sobre el mapa para ultimar nuestro plannig de realizar la subida al Penyagolosa pasando por la Lloma Bernat.
Y así fue como nos dejamos engatusar (muy gustosamente) para subir hasta Adzeneta del Maestrat y comprobar sobre el terreno, lo que sobre papel se presentaba como una gran incógnita ;-)
Lamentablemente sólo pudimos acudir Josep, Gauss, Pepe y yo, ya que Paquito, quien había confirmado su asistencia, excusó su ausencia debido a un afamado virus que le mantuvo fírmemente afianzado a su taza del WC.
Empezamos a pedalear con una pequeña llovizna desde Adzaneta por carretera hasta llegar al Castillo, y una vez alli tomamos la pista que empezaba a subir dirección Chodos.
Poco despues, las gotas esporádicas de lluvia nos abandoban y una nueva sorpresa se cernía sobre nosotros... De hecho, nos acechaba desde ambos lados del camino.  Unas vacas y toros, a los que no les preguntamos si eran bravos, nos miraban mientras pasábamos lo más rapido posible pero sin levantar sospechas entre ellos.
Seguimos un poco mas por buena pista difrutando de la preciosa estampa protagonizada por los almendros en flor, señalando inequívocamente el inicio de la primavera y de las ruticas en manga corta que se avecinan, y pronto el panorama empezaba a distorsionarse.
Fiel a las rutas de Josep, una larga trialera, esta vez hacia arriba, hizo acto de presencia ante nosotros,
y a pesar de que hacíamos lo posible para subirla sobre nuestras bicis,
lamentablemente acabábamos poniendo pie a tierra y realizando gran parte de la subida 'en el coche de San Fernando' way. Asi continuamos casi trepando por la pista, eso si; disfrutando de unas vistas maravillosas, que sólo las nubes bajas podían enturbiar.
Y de este modo, deslomados, llegamos a los 1.028mts de altitud, a la misma Lloma Bernat donde Josep nos había propuesto llegar y por donde probablemente haremos la subida a Penyagolosa.
Aun con esto, todavía nos quedaba track para rato. Seguimos una pista bastante rota de bajada y enganchamos con la que nos conduciría a chodos por medio de otra pequeña senda intransitada que realizamos a pié.
Al poco, nuestras amigas las vacas, esta vez con una presencia mucho mas amigable nos daban la bienvenida en las cercanías del pueblo, aunque a alguno de nosotros no le tranquilizaba demasiado el hecho de que no tuvieran apenas cornamenta.
Viendo Chodos en lo alto, terminamos de recorrer la distancia que restaba con un bonito rampón al final.
Una vez en el Bar, no dejamos pasar la oportunidad, y salvo Pepe, que sólo se arreó el carajillo de rigor porque terminaba su ruta y volvería a Adzeneta por carretera, el resto nos zampamos unos bocatas dignos de ver de los que dimos buena cuenta.
Tras la pitanza, de nuevo otra trialera (me van a matar), esta vez hacia abajo, y tras reenganchar la pista inicial por la que habíamos venido, otro tramo más de pista pedregosa hacia arriba, que Pedro, sin rival, consiguió hacer casi en su totalidad, mientras nosotros, oh! pobre mortales sin entrenamiento, realizamos casi en su totalidad a patita ;-)
Una vez en lo alto, pasando los 1100mts, llegamos a la torre de vigilancia forestal, desde donde la panorámica abarcaba una distancia bestial y aunque estaba un poco nublado, se podía divisar Lucena, les Torrecelles, etc..
Intentamos hacer un sacrificio humano para no encontrarnos nuevas trialeras en lo que quedaba de camino, pero el Dios de la montaña no estuvo con nosotros, y pronto encontramos la senda que descendía cerca de la torre.
Alli nos esperaba un monte pelado pero lleno de pedruscos aunque bastante ciclable al principio.
Y poco a poco, a medida que íbamos descendiendo, el camino se iba complicando por momentos, aunque nada que no se pueda solucionar bajando de la bici un ratito.
Por supuesto, la vista durante todo el descenso era maravillosa, como en casi toda la etapa, y esto convertía cada parada técnica en una nueva excusa para disfrutar de la panorámica y echar un nuevo par de fotos.
Finalmente, al llegar a la pista, nos dimos cuenta que Pedrico había pinchado, y esto nos retrasó otro ratito más. Yolanda: No es un montaje, es la prueba documentada de que cuando Josep vuelve tarde NUNCA es por su culpa, sino por el resto de los acompañantes, que como somos unos negaos, o pinchamos, o reventamos, o vete tu a saber qué otras complicaciones se nos presentan ;-) JAJAJAJJA
Ahora, al llegar al final de la pista, nos planteábamos una nueva incógnita. Otro camino por donde nunca habíamos pasado y que resultó ser una pista muy poco transitada, con bastante vegetación, pero muy agradable de realizar, a pesar de que nos encontramos algun que otro obstáculo .
Tras esto, al cabo de un momento divisamos el castillo de Adzeneta, nuestro punto de partida, y no pudimos sino lanzar vítores de alegría porque la prueba había salido muy bien y habíamos pasado una mañana (y parte de tarde porque terminamos sobre las 15:30) con una nueva aventura y ganas de repetirla pensando sobretodo en Isente, que hubiera disfrutado como un enano en gran parte del recorrido donde el resto padecíamos como reos condenados a muerte ;-)
Al terminar, cargamos las bicis en la megafurgona de Josep y aun nos animamos a tomar unas tapitas y unas birris en el pueblo antes de bajar a Vila-real, donde dimos por finalizado el etapón de unos 1300mts de acumulado y un IBP de 111. Josep, de nuevo, un 10, si señor!