Miércoles, 17 Octubre 2018

Papa Luna's Weekend

Para quien quiera montarse un fin de semana con la bici sin dificultad alguna y disfrutando de unas vistas estupendas esta de suerte. Con muy poco equipaje y poca pasta podéis pasar un fin de semana playero con la bici

Aprovechando la via verde que une Benicassim con Oropesa, montamos una pequeña ruta saliendo desde el Grao hasta Benicassim siguiendo el carril bici.

El viernes, nada más terminamos de trabajar, acabamos de montar el poltabultos de la bici de Rosa y cargamos las alforjitas para iniciar el trayecto que nos llevaría en nuestra primera etapa desde el Grao de Castellón hasta Torreblanca.
La primera parte ya la tenemos aburrida porque es el carril bici de la costa. Luego aprovechamos la Via Verde (por cierto que sigue sin inaugurarse y hay que saltar alguna valla) de Benicassim hasta Oropesa y desde allí continuamos bordeando la playa hasta Torre La Sal.
Yo nunca había pasado por esta zona en bici y me recordó bastante a los humedales en el Delta del Ebre. Menos mal que no habían mosquitos, que sinoooo....
En poco más de 3 horitas llegamos al camping de Torrenostra, en Torreblanca, donde plantamos la tienda y nos dimos la duchita de rigor antes de atacar a unas tapitas en la playa y deleitarnos con una noche estrellada como pocas.
A la mañana siguiente, durmimos todo lo que el sol nos dejó y cuando el calor se hizo insoportable recogimos los trastos y, tras asegurar la carga, pagamos y nos fuimos a por el desayuno frente al mar. Luego, con el sol en los morros seguimos la costa dirección a Penyíscola, parando en Alcossebre a llenar la bolsa nevera con unas cervecitas, hielo y distintos viveres para disfrutar de un papeo 'on de beach'.
Esta parte es, sin duda la mas bonita. La perfecta simbiosis entre el mar y la montaña encuentra su sumum en la Serra d'Irta. Os lo recomiendo encarecidamente. El camino no está asfaltado y va bordeando la costa repleta de calas tranquilas y preciosas.
Ya casi en Penyíscola desembarcamos en la Cala Ordí (o casi) y tras el corto ridículo de cambiarse de ciclista a bañista sin trampa ni cartón, disfrutamos de la tranquilidad de una cala casi desierta, sin un granito de arena y con una agradable brisa sombreada bajo unos arbustos donde la siesta era un placer sin parangón.
Posteriormente dimos por zanjada la ruta ciclista y con la ayuda de una amiga de Rosa, nos trasladamos hacia la casa de los Bushman en Penyíscola, y salimos a disfrutar de este pueblecito encantador.
En otras circunstancias podríamos haber vuelto del tirón el Domingo, pero gracias a Autos Mediterraneo, que nos permitió cargar las bicis hasta Castellón, pudimos aprovechar para levantarnos tarde, ir de playa y disfrutar de un arrocito de marisco en la Bodeguita.

En fin, para quien tenga un finde libre y quiera emplearlo, aqui os dejo esta sencilla opción con track y todo.
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