Viernes, 21 Julio 2017

1ª MARCHA CICLOTURISTA EN LA VILLA TERMAL DE MONTANEJOS

El pasado 17 de Mayo, los Zampones, en masa, acudimos a la 1ª MARCHA CICLOTURISTA EN LA VILLA TERMAL DE MONTANEJOS.
La ruta no era desconocida para nosotros, ya que hacia 2 semanas nos la habíamos plantificado en el GPS y habíamos intentado realizarla con exito.

Los más perezosos nos subimos el día anterior y pasamos la noche en el Hotel La Valenciana, donde nos hicieron un 10% de descuento y tambien nos acomodaron las bicis dentro de su almacén. La lluvia habia arreciado a base de bien y cuando llegamos Isente y yo ya nos temíamos lo que era evidente... la ruta sería un barrizal de primera. Dejamos las bicicletas y fuimos en la búsqueda de PEdrico y muchachada para ponernos hasta el culo de tapas.. digo... para preparar la energía que nos haría falta a la mañana siguiente. En concreto disfrutamos mucho con la ensalada-pizza Montanejos ;-)
La mañana siguiente amaneció fresquita pero sin amenaza evidente de lluvia, no obstante Gauss causó la confusión entre nosotros y así salimos todos abrigados a la montaña, motivo éste, de odio visceral, cuando el sol fue asomando y conviertiendo el oscuro amanecer en un expléndido día para rodar.
Tranquilamente desayunamos y fuimos a por el dorsal, encontrándonos de camino a Plaji, Luis y Toni Pliego, que venían de Vila-real porque estaban empeñados (entiéndase: enrolados en una peña de Vila-real)
Bueno! y ya con el dorsal puesto y preparados para empezar, nos metimos al final de la cola de salida (por aquello de que los últimos serán los primeros) y empezó el meollo.
Lo primero en encontrarnos fue una cola de hórdago en una parte del rio que habia que atravesar con agua hasta la pantorrilla y luego un cuestón de barro que había que subir andando. Pasado este primer obstáculo, con ls consiguiente pérdida de tiempo, seguimos subiendo y subiendo hasta que nos dimos nuestro primer atracón en el avituallamiento sólido.
Lo normal es tomar algo y seguir, incluso ni tomar nada, porque algunos de nosotros llevábamos el camelbak a la espalda, pero somos Zampones, y en este tipo de eventos tenemos que darnos a conocer, así que nuestras paradas se parecían más a una noche de tapeo que a una parada en carrera. Queso, Jamón, fruta, membrillo, cerveza, isostar... TODO tenia que pasar nuestro estricto control de calidad, así que los 8 minutos de parada no nos lo quitaba nadie ;-)
A continuación, el lado oscuro se hizo patente en Isente y Luis, quienes aprovechaban cualquier ocasión para despuntarse de los panzones del grupo, uno en las subidas y el otro en las bajadas. Increíblemente adelantamos a bastante gente durante las subidas, que en muchas ocasiones finalizábamos montados sobre la bici mientras otros hacían a pié, lo que evitó que llegáramos los últimos a meta.
Otra tema aun más sorprendente, si cabe, fue ver que con lo malos que somos trialeando, teniamos que pararnos en bastantes ocasiones para no zamparnos al de delante. Mientras tanto, el tiempo pasaba y tras el penúltimo cuestón nos volvimos a dar un atracón los cuatro fantásticos. Nuestra táctica era clara, Rommel perdió la batalla del Alamein al quedar sus acorazados sin suministro, así que nuestro objetivo era acabar con los avituallamientos para dejar sin energia a cuantos vinieran detras, y voto a Diós! que casi lo conseguimos!
A partir de este momento, Isente tomó las de Villadiego en la última subida y al final nos juntamos Luis, Gauss y yo para llegar a meta en puro plan verano azul. Pero de nuevo, el lado oscuro se apoderó de sus almas y en el último puente, no contentos con haber arrasado en los avituallamientos, me sorprendieron ejerciendo sobre mi la técnica del embudo y dejándome en tercer lugar zampon. Y es que ya no puedes fiarte de estos seres más despreciables...
Por suerte, la organización me recompensó de este agravio con múltiples regalos, entre los que se contaba una buena merendola con cervecita fresquita, maillot-torerita y un fantástico masaje tonificante ante la amenaza de lluvia que se había vuelto a manifestar.
Y no contentos con haber arrasado los avituallamientos y la meta, fuimos Isente, Gauss, muchadada y yo al hotel a por los trastos y a darnos el merecido homenaje zampón. Prueba evidente que aun hay esperanza para estos seres indeseables encuentren la paz zampona.

Ah! y no me gustaría terminar sin agradecer a la organización la estupenda labor y el estupendo recorrido que nos ofreció por la comarca. Muuuch chulo, si señor!, para repetir el año que viene, vaya!.