Viernes, 21 Julio 2017

Camino del Cid. El Levante español, fin del camino.

Al fin!, tras muchos Kms desde Burgos, ya sólo me restaba el Levante para terminar el camino del Cid. Por causas ajenas a mi voluntad, me tocó cambiar una de mis semanas de vacaciones planeada para Octubre, a las soleadas, y para mi gusto poco deseables, vacaciones de Agosto. Desde luego no parecía la semana ideal para pillar la bicicleta por el Levante español, pero qué remedio había? Necesitaba una semana para terminar el camino del Cid y la Rosica no tenia vacaciones, así que organicé la salidica que culminaría en Murcia.
No pensaba que se apuntaría nadie, pero para mi sorpresa Bruli se unió al plan y hasta la flor y nata Turolense no pudo evitar la rutica ;-)

Viernes 14 de Agosto. Castellón - La Puebla de Valverde.

Tan pronto como me fué posible pillé el tren desde Cs a Valencia, donde me esperaba el Bruli para hacer el último repaso del equipaje en su casa y dejar aquello que no fuera preciso en los dos primeros días, ya que el Lunes llegaríamos a Valencia y podríamos reponer equipaje en el campamento base ;-).
Desde allí pillamos el tren desde Valencia, por lo que no tuvimos complicaciones en cargar las bicis, al ser inicio de trayecto.
Tras tres horas de viajecito en el regional express del viernes, llegamos casi al anochecer a la Puebla de Valverde. Alli inspeccionamos el hostal (El Horno) y fue un alivio descubrir que las ventanas estaban bien aisladas, porque sino, con la berbena al lado, anda que íbamos a dormir ;-).
Tras una buena pitanza en el mismo bar de que disponía el hostal, fuimos a pasar un ratico a la plaza del pueblo, donde disfrutamos del toro embolao, que como en muchos pueblos, hacían en fiestas.
Luego, prontico, nos fuimos al sobre, que habia que descansar para empezar la rutica con alegría.

Sábado, 15 de Agosto. La Puebla de Valverde - Olba.
Antes de que lo imagináramos, aparacecieron Antoñico y su hermano Carlos por debajo de la ventana de la habitación, descargaron la bici  y desayunamos algo rapidico para ponernos cuanto antes en marcha.
Tras el desayuno, nos despedimos de Carlos y fuimos a buscar la fuente para cargar agua hasta los topes.
Al principio los caminos eran buenas pistas, con la montaña no muy lejos y de pendientes suaves que no suponían esfuerzo alguno.
No obstante, empezamos el primer dia con el primer obstáculo en el río. Por suerte las últimas lluvias habian sido más leves de lo esperado y dejaron un paso libre para cruzar el rio.
Con un solano del 15, pasamos por Rubielos de Mora y llegamos a Mora de Rubielos, ciudad natal de los Marta, donde nos dimos un buen remojón en la fuente canaletas, al lado de casa del tio de Antonio. Y menos mal que no lo encontramos, que sino le vaciamos la despensa.
Tras el merecido refresquito, fuimos a la plaza, a rellenarnos de cervecita en el Pichán.
A ver quién dice que no a una cervecita con 40 grados de solano...
Continuamos por carretera un rato, y luego nos desviamos hacia la montaña de nuevo, donde la cara más escabrosa nos esperaba, hasta que llegamos a nuestro fin de etapa, Olba.
  Puesto que el pocoservicios no lo abrían hasta las 6 de la tarde, nos fuimos a hacer tiempo en el bar, y mira tu por donde, nos encontramos al cuñao del Antonio. Si es que el mundo es un pañuelo.
 Como no nos daban de cenar, sacamos la cecina que llevábamos en las alforjas y alli mismo le dimos una digna sepultura y asi se hizo la hora de descargar en el Multiservicio, lavar la ropa y asearnos para volver a recrearnos, quinto en mano, de las fiestas taurinas del pueblo. Y con esto y un bizcocho, nos recogimos en el albergue, donde cada uno se situó estratégicamente en una punta para protegerse de los rugidos de la noche.

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Domingo, 16 de Agosto. Olba - Navajas.
No parecía que los ronquidos de la noche anterior hubieran producido efecto alguno sobre nosotros, por lo que entrada la mañana, tomamos la sagrada comunión de Isostar y empezamos a bajar dirección al pantano de Cortes de Arenoso, donde nos encontramos con la hermana de Pedrico, la Monzonaaaaaaa
Nos hicimos la foto de rigor en la indicación del camino (que tiene huevos que sólo esta indicado por carretera) y seguimos disfrutando de la vista del pantano hasta llegar a Montanejos, donde dedicamos una buena hora a hacernos pasar por motoristas y arrearnos un almuerzo como tales, y eso que apenas habíamos iniciado el esfuerzo.
El solano se acució y el trabajo fue nuestro para poder llegar a Montán, ya que el camino trazado no era demasiado ciclable y entre las subidas tras salir de Montanejos y la pista de la muerte hasta Montán la faena fue nuestra para llegar.
Tras llegar a Montán, la ruta seguía por carretera, pero la sorpresa estaba en el puerto de Arenillas, que nos hizo sudar todas las cervecitas que llevábamos encima.
Desde alli, la bajada fue rápida y en un plis nos encontramos en Caudiel con Luis, el colega de Brulico, y sus colegas de vacaciones, que nos inivtaron a cenar perdiz y conejito a la brasa en Jérica.
Con desánimo, porque el fin de semana había pasado, acompañamos a Antonio hasta la estación de Segorbe, y tras asegurarnos que le dejaban cargar la bicicleta hasta Teruel, nos despedimos hasta la próxima rutica del Turolense (por cierto, si alguien se apunta a la matahombres, allí estará nuestro enlace).
Y tras la cenita fresquita en el pueblo, nos quedaba otra noche muuuucho más fresquita en el camping de Navajas, especialmente a la altura que nos encontrábamos, ya que desde la parte inferior del camping, hasta donde nos colocaron a nosotros, había una buena cuesta.

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Lunes, 17 de Agosto. Navajas - Valencia

Continuando la via verde de Ojos Negros, que nos había llevado desde Caudiel hasta Jérica, contemplamos con preocupación la extensión que se había quemado a la altura de Soneja. Es una lástima que se produzcan estos incendios, poque las condiciones en las que quedan las pistas tras los incidentes es lamentable, y para alguien que haya disfrutado de esta via verde con anterioridad, resulta realmente triste contemplar el estado deplorable en el que queda y especialmente si pensamos en lo que tardará en parecerse a lo que un tiempo fue.
El camino de bajada transcurrió sin problemas, cambiando la via verde por la via Augusta, en su mayor parte asfaltada, hasta llegar a Valencia sin complicación alguna.
Allí aprovechamos para poner la lavadora en casa de Bruli y tras descansar un poquito, tomar un buen mojito y salir por el centro a buscar un bareto muy peculiar frecuentado por Bruli pero en el que finalmente no pudimos saborear la tapa estrella... El rabo de toro.
No lo alargamos mucho y prontico tomamos el metro de vuelta y descansamos tranquilamente a la espera del próximo dia de ruta.

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Martes, 18 de Agosto. Valencia - Xàtiva.

Como el día anterior, la ruta discurría completamente plana desde Valencia siguiendo la Via Augusta (ahora tambien señalizada como Camino de Santiago) hacia  Xàtiva.
Durante toda la etapa, el sol fue el principal protagonista y ante nuestras ruedas no dejaban de pasar huertas y más huertas con algun que otro campo de chufas y nuestra querida albufera, que pasámos por su parte interior.
La ruta no se hizo larga y no tardamos en llegar a Xàtiva, donde acampamos en un bonito camping muy familiar, tomamos un codiciado bañito en la piscina y no tardamos en bajar al pueblo que se econtraba en fiestas a tomar nuestras cervecitas y la merecida cena en una terracita, atendidos por una camarera cuyo novio tambien se había aventurado a realizar nuesto mismo camino (motivo este que le vallió el adjetivo de 'loco' y ya de paso también nos era aplicado a nosotros).
Tranquilamente caminando por la feria, nos tomamos un mojito en una de las paradas (nada que ver con los nuestros, pero aceptable, viendo lo que preparan por ahi), nos volvimos caminando hacia el camping que se encontraba a poco menos de un kilómetro de la ciudad y disfrutamos de una noche estrellada, de las que dificilmente se puede apreciar por aqui.

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Miércoles, 19 de Agosto. Xàtiva - Banyeres de Mariola.

Tan pronto como nos fue posible, desmontamos e iniciamos la ruta. En esta ocasión, el asfalto fue dando paso a los caminos de montaña y la planuria  a la subida que poco a poco iba haciendo mella en nuestras fuerzas.
El sol volvía a apretar como nunca y con el rio Albaida a nuestro lado, el bochorno se hacía insoportable por momentos. En Ontinyent, paramos por un Mercadona y en esta ocasión no nos aprovisionamos de pan y fiambre, como en otros días, sino que arramblamos con la fruta, parando en las pozas del 'Pou Clar' a engullirlas sin esfuerzo alguno. Y es que cuando el calor aprieta, lo único que entra es líquido, y si esta fresquito, mejor.
Al llegar a Bocairent hicimos un pequeño esfuerzo más y como teníamos que esperar una hora a que nos abrieran el albergue 'Ull de Canals', buscamos donde sellar el salvoconducto e hicimos el dificil esfuerzo de hacer tiempo en el único bar abierto que encontramos y donde, curiosamente, se encontraba todo el pueblo.
El albergue se encontraba 3Kms pasado el pueblo, pero estaba bien cuidado y se encontraba envidiosamente en plena puerta de entrada al parque de la Serra de Mariola, por lo que podéis imaginar el encomiable paisaje del que disfrutan sus huéspedes.
Allí lavamos la ropa y le dijimos adiós a las pastillas de jabón, que nos olvidamos en la fuente... Luego bajamos al pueblo y en el primer bar que encontramos (y que curiosamente es uno de los puntos de sellado con los que cuenta Banyeres) nos sentamos a cenar lo poco que podían ofrecernos.
Tras el papeo, parapetados con los frontales, las luces traseras y el chaleco de carretera, disfrutamos de una pseudo-nocturna hasta el albergue, rodeados de un cielo completamente estrellado.

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Jueves, 20 de Agosto. Banyeres de Mariola - Crevillente.
Aunque en esta ocasión madrugamos bastante, un malentendido con el hospitalero nos impidió salir más pronto y finalmente nos pusimos en marcha sobre las 8.30 de la mañana, cuando el solete ya se imponía y gritaba a grandes voces que lo íbamos a pasar mal, ya que la ruta de hoy estaba programada para unos 90 Kms, afortunadamente no de rampas, pero ya sa sabe...
Durante la bajada inicial, el trayecto era precioso, pues nos encontrábamos bordeando la Serra de Mariola y sus macizos montañosos pero llenos de verde.
Luego, y sin darnos cuenta entramos en una via verde, que no se econtraba apenas señalizada y que resultó ser la via de la Chicharra (imaginaos el nombre de dónde le viene). Al realizar el tramo de Via verde, ya podéis imaginar que era muy sencillo de recorrer, plano, arregladito y con tendencia a la bajada. Adelantamos una barbaridad. No obstante, era imposible no dar algun que otro rodeo (en uno de los cuales encontramos este huerto con unas calabazas que para sí las quisiera Pedrico para sus alumnos) y la ruta iba sumando y sumando kilómetros al marcador y el sol iba aplastándonos cada vez más.
El marcador del termómetro no bajaba de 37 grados, y eso durante todo el dia, quema bastante.
A pesar de todo esto, en el sexto dia de ruta, al fin empezaba a notarme fino y ya sentía que durante esta jornada, cada vez que aparecía alguna cuesta no tenía ningún problema, no solo en aguantar en el ritmo, sino en forzarlo sin esfuerzo y salvar cada desnivel sin cansarme. (Lástima que tuviera que esperar cinco días para experimentarlo).
Como es de suponer el paisaje iba cambiando a nuestro paso y el cultivo reinante pasó a ser los viñedos del Vinalopó (con su saquito de papel para resguardarlos de cualqueir plaga).
Y ya cerca de Elche el paisaje se convirtío en un auténtico secarral, lo que curiosamente no evitó que en uno de esos desiertos aparentes, apareciera ante nuestros ojos un enorme campo de golf perfectamente verde y tierno (si, la sorpresa sobre de dónde sacaban el agua, más que asaltarme, me aporreó). Hay que decir que este secarral era bonito, a su manera. Aunque realmente tenia una manera bastante fea de ser bonito... ;-)
Siguiendo el track, no nos dimos cuenta que no estaba pintado pasando por Crevillente hasta que no nos habíamos pasado unos pocos Kms hacia adelante y nos tocó recular, lo que originó una etapa de 111Kms, de esas que tanto le gustan a Bruli.
Hicimos una pequeña pausa en Crevillente mientras Bruli hacia de Bionicle y pronto nos indicaron cómo llegar al camping LAS PALMERAS (nombre con ciertas connotaciones sexuales para aquellos residentes en Castellón).
Allí plantamos la tienda, nos dimos una buena piscinita (y hasta disfrutamos de un Jacuzzi mientras nos dejaron), y con la excusa de que no llevábamos efectivo, nos dimos un homenaje en el restaurante del camping en honor de lo que nos habíamos arreado y lo poco que quedaba ya para terminar la gesta.
Lo mejor sin duda, fue que de nuevo hice el ridículo pasando por pederasta cuando una señora me encontró afeitándome a navaja en el baño de señoras rodeado de 3 chiquillas, mientras una de ella me instaba a salir del baño porque ella sí se habia dado cuenta que yo no podía estar allí.

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Viernes, 21 de Agosto. Crevillente - Orihuela y extensión a Murcia.
Esta vez si que lo conseguimos, queríamos salir prontito y despues de levantarnos a las 6.30 y asearnos (esta vez en el baño de hombres), desayunamos pronto y antes de las 8 estábamos circulando agradeciendo el madrugón y bendiciendo que el sol aun no estuviera donde no tardaría en llegar. Esta vez, el cultivo por excelencia era el Granado, y menos más que no estaban maduras del todo, porque sino me pongo malo, con lo que me gustan.
El tramo resultó muy sencillo y rápido. Fuimos siguiendo (unas veces conscientemente y otras no) la senda del poeta (no hagáis broma con lo de la bragueta que os veo. Y no tardamos en bordear el macizo que nos separaba hasta Orihuela y que luego nos encararía hacia Murcia siguiendo el cauce del Segura.
Pronto llegamos a Orihuela y preguntando encontramos el museo donde puse el sello final al salvocunducto y donde, tras profanar la iglesia, dimos por terminado el camino del Cid.
A pesar de todo, y como estábamos cerca, seguimos pedaleando siguiendo el cauce del Segura hasta llegar a Murcia, donde la Loles y su familia nos obsequió con unos refrescantes quintos y una magnífica comida cerca de la playa.
Luego, cagando leches, me acercaron al tren, que casi perdíamos, y que me llevaría triunfal hasta Valencia y donde tomaría el tren final hasta Castellón. Ya sólo tenia que remar un poquito más y en pocos minutos, pasadas las 23.30 con un hambre del copón y un sueño no mucho menor, llegué al Grao y di por finalizado el periplo.
Ya esta! una ruta más zamponeada, en Mayo se puso a tiro en camino Francés de Santiago y ahora, casi un año después de cuando lo inicié doy por terminado el del Cid. Cúal será el próximo..? Qui lo sa... Los Zampones semos asín...

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Descárgate aqui el track de la Extensión a Murcia.