Martes, 21 Noviembre 2017

Camino del Cid, día I de Vivar a Sto. Domingo de Silos

Ya estuvimos a punto de iniciarla hace un año, pero el tema no cuajó, así que cuando este año me quedé sin plazas en la ruta del Quijote que organizaban los de Adecam, no me lo pensé dos vences y me dije: "Quillo!, si quieres empezarla, ya tardas", y así fué como me puse manos a la obra y recopilé la información necesaria para empezar este viernes pasado el Camino del Cid.

Descarga la Ruta aqui

Uno de los primeros problemas a los que tuve que enfrentarme fue el transporte hacia Vivar del Cid, en la provincia de Burgos. Estuve barando las diversas posibilidades: Coche de alquiler, tren, autobús, pero ninguna me convenció, así que no tuve más cojones que cargarme la bici en el coche y conducir durante seis largas horas de la madrugada del viernes hasta San Esteban de Gormaz, en Soria, donde tenía previsto finalizar la ruta, para, una vez alli, desplazarme en un taxi, que previamente habia concertado, hasta Vivar, y de este modo, poder iniciar la ruta a las 9.30 de la mañana del Viernes con un sólo una cabezadita de descanso en el Taxi.

Tuve suerte, y el clima me sonrió, hacia fresco pero lucia el sol y no había previsión de lluvia para los próximos días. Y allí estaba yo, vestido de invierno, con la alforja en el portabultos, más solo que la una y con unas ganas tremendas de pedalear por Castilla ;-)

Lo primero que hice fue buscar el punto de partida, la Legua 0, donde me estamparon el sello correspondiente en mi credencial, aqui llamada salvoconducto, y a partir de entonces daba por empezada oficialmente esta nueva aventura.

Tal como me comentaron, la ruta estaba poco señalizada, y de esto puedo dar fe, pero gracias a este invento del demonio de los GPS, la angustia se convirtió en aventura y pude buscar alternativas cuando el camino se encontraba cortado por las obras cerca de Burgos o cuando desaparecía entre la ciudad.

El camino del Cid, como atractivo turístico, es algo bastante reciente, así que debemos perdonar bastantes incidencias, a mi entender inexplicables y que en el futuro espero se vayan limando.
Por ejemplo, en Burgos, tuve que pasearme por las tres oficinas de turismo existentes, ya que el sello para el camino del Cid sólo lo estampaban en la que estaba al lado de la Catedral. Cosas parecias me ocurrieron en otras localidades, donde el local oficial en donde estampaban el correspondiente sello se encontraba cerrado. Asi fue como, por ejemplo, la Guardia Civil me selló en Huerta de Rey.

Pero bueno, tras el lio de Burgos, la ruta era bastante facil de seguir (siempre que dispongamos de GPS), y pronto me encontré con los típicos paisajes que debieron inspirar aquello de 'Ancha es Castilla'.
Grandes extensiones que cubrían el horizonte y pequeños caminos muy ciclables, con algun que otro charco a causa de las llovidas de días anteriores, era casi todo lo que me esperaba en Burgos.

De vez en cuando algun campo de girasoles y alguna que otra zona de robledos, aprovechados como sutil soporte para las señalizaciones del camino.

Pasé por el monasterio de San Pedro de Cardeña, donde el Cid dejó a su familia al iniciar el camino del destierro impuesto por Alfonso VI, que ahora yo estaba siguiendo, diez siglos despues.

También fui pasando por muchos pueblos y aldeas, donde ni tan siguiera podía encontrar un bar abierto, y esto es algo fundamental para un Zampón de pro. Asi que os recomiendo que metáis siempre un buen bocata en las alforjas cuando empecéis una nueva ruta. Nunca se sabe cuándo rugirán las tripas implorando aporte energético de calidad ;-)

Pese a ser el primer día, la ruta planeada era de 75 Km sobre el papel. Pero ya sabemos que la teoría es una y la práctica no suele corresponderse con ella, por eso me encontré con una gran subida desde Covarrubias hasta Santo Domingo de Silos (por cierto, que se notaba que estábamos alejándonos de Burgos porque el paisaje empezaba a enverdecer) que no sólo me puso las piernas en su sitio, sino que dejó el listón en casi 90Kms de ruta sin casi descanso y con un sueño que estaba pudiendo.

Por suerte, en Santo Domingo me esperaba mi precioso hostal "Tres Coronas II" totalmente recomendable y un aun mejor restaurante, donde degusté el plato típico de la zona: el cabrito al horno. No quisiera pasar página sin alabar el trato recibido. Me habilitaron un hueco en su almacén, se levantaron antes para prepararme el desayuno al dia siguiente, y hasta me facilitaron el 6 en 1 para engrasar la bici, que a causa de los charquitos había terminado haciendo más ruido que la hamaca de una vieja.
 
Ahora sólo me quedaba dormir y recobrar fuerzas para pasar hacia la provincia de Soria al dia siguiente, pero eso lo veréis... en la próxima entrega!